11 de febrero de 2018

Otras formas de organizarnos son posibles



En la actualidad nos organizamos en jerarquías: arriba unos pocos multimillonarios, en su mayoría hombres blancos, y abajo todos los demás. Cada uno ocupamos una posición diferente dentro de esta pirámide social y económica, dependiendo del país en el que hemos nacido, la clase a la que pertenecemos, si somos hombres o mujeres, si somos heteros o no lo somos, la edad que tenemos, la profesión que ejercemos, la religión que seguimos...

Entonces para que unos pocos dejen de acumular todo el poder y todos los recursos explotando a los demás, tenemos que acabar con esta jerarquía y buscar otras formas de organizarnos social y económicamente de manera que todos podamos disfrutar de la vida. Nuestras relaciones personales y sociales son interesadas, nos relacionamos con la estructura de dominación y sumisión, y perdemos mucho tiempo y energías en luchas de poder en las que todos queremos ganar, o al menos, intentamos que no abusen de nosotros.

Hay que acabar con el patriarcado y el capitalismo: son formas de organizarnos y relacionarnos que no nos sirven. Si fuesen buenas, el mundo iría de maravilla, pero resulta que es justo todo lo contrario: nos dirigimos de cabeza hacia la autodestrucción.

La especie humana sobrevivió gracias a nuestra capacidad para cuidarnos los unos a los otros, para colaborar, cooperar, trabajar en equipo, y ayudarnos mutuamente. Ahora vivimos en un mundo atroz, en parte porque hemos abandonado estas redes de cuido, de trabajo en equipo, de solidaridad en grupo, y necesitamos volver a recuperarlas para hacer frente a un sistema injusto, desigual y violento. Es urgente acabar con la pobreza y dejar de destrozar el planeta, es urgente cambiar el modo de producir y de consumir, es urgente acabar con las guerras y la violencia. Hay que redistribuir las riquezas para que nos alcancen a todos, hay que dejar de construir enemigos, y lo más importante: hay que seguir trabajando para que todos y todas tengamos garantizados las libertades y los derechos humanos fundamentales.

Si, otras formas de organizarse y de relacionarse son posibles: necesitamos mucha generosidad, mucha solidaridad, mucha alegría de vivir y mucho amor del bueno para construir un mundo más humano, más pacífico, más justo, más igualitario y diverso en el que quepamos todos y todas.

Coral Herrera Gómez

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