21 de mayo de 2018

Prólogo de Mujeres Que Ya no Sufren Por Amor

Foto cortesía de la librería Louise Michel Liburuak


Las mujeres que ya no sufrimos por amor somos pocas aún, pero somos cada vez más. No nos hemos liberado del dolor ni hemos encontrado la fórmula para ser felices en el amor, pero nos llamamos así porque ya no nos sentimos condenadas a sufrir por amor: sabemos que lo romántico es político, y que otras formas de relacionarnos, de organizarnos y de querernos son posibles.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor estamos haciendo la revolución amorosa desde los feminismos: estamos poniendo sobre la mesa la importancia de reinventar el amor romántico para sufrir menos, y disfrutar más del amor. Las redes sociales y afectivas, las emociones y los cuidados están en el centro de nuestro pensamiento, nuestros debates y nuestras luchas.

Las feministas hemos logrado muchos cambios a nivel legislativo y político, y estamos despatriarcalizando todo: la ciencia, la educación, las religiones, la medicina, la filosofía, el periodismo y la comunicación, el cine, el teatro, la democracia, los deportes, las instituciones, la familia… pero nos queda mucho trabajo por hacer en el nivel sexual, emocional y sentimental.

Aunque hace décadas que luchamos por alcanzar la autonomía económica, hasta hace poco se había hecho muy poco por la autonomía emocional, y cada una tenía que buscar las herramientas individualmente para poder trabajar la dependencia sentimental y despatriarcalizar sus emociones. Hoy, sin embargo, estamos trabajando colectivamente fabricando esas herramientas para la revolución de los afectos.

Nuestra forma de amar es patriarcal porque aprendemos a amar bajo las normas, las creencias, los modelos, las costumbres, los mitos, las tradiciones, la moral y la ética de la cultura a la que pertenecemos. Cada cultura construye su estructura emocional y sus patrones de relación desde una ideología concreta, por eso nuestra forma de amar en Occidente es patriarcal y capitalista.

Las niñas y los niños recibimos mensajes opuestos y aprendemos a amar de forma diferente, así que, cuando nos encontramos en la adultez, resulta imposible quererse bien. Los niños aprenden a valorar y defender su libertad y su autonomía; las niñas aprenden a renunciar a ellas como prueba de su amor cuando encuentran pareja. Las niñas aprenden a situar el amor en el centro de sus vidas, mientras que los niños aprenden que el amor y los afectos son “cosas de chicas”. Las niñas creen que para amar hay que sufrir, pasarlo mal, aguantar y esperar al milagro romántico; los niños, en cambio, no renuncian ni se sacrifican por amor. Las niñas aprenden a ser dulces princesas; los niños, a ser violentos guerreros. Ellas creen que su misión es dar a luz a la vida; la misión de ellos es matar al enemigo. Mientras ellas se hipersensibilizan y dibujan corazones por todos lados, ellos se mutilan emocionalmente para no sufrir y se preparan para ganar todas las batallas.

Así las cosas, no es de extrañar que cuando nos juntamos para amarnos el encuentro sea un desastre. En estas condiciones es imposible construir una relación basada en el respeto mutuo, el buen trato y la igualdad. Es imposible gozar del amor en una estructura de relación basada en la dominación y la sumisión, y en las luchas de poder que nos quitan gran parte de nuestro tiempo y energía: las guerras románticas que sostenemos nos impiden disfrutar del amor y de la vida.

Aprendemos a amar desde nuestra experiencia personal con la familia y el entorno más cercano, pero también con los relatos que mitifican el amor e idealizan unos modelos determinados de masculinidad y feminidad. Mitificar el amor sirve para que las mujeres, movidas por la pasión amorosa, interioricemos los valores del patriarcado, obedezcamos los mandatos de género y cumplamos con nuestros roles de mujer tradicional, moderna y posmoderna a la vez.

Estamos disfrutando de un salto tecnológico impresionante que nos permite contar relatos en múltiples formatos y soportes, pero el esquema narrativo de las historias sigue siendo el mismo: “Mientras él salva a la humanidad, ella espera a ser rescatada de la pobreza, de la explotación, de un encierro, de un hechizo, o de una vida aburrida. Cuando él termina su misión, va a buscarla y se la lleva a palacio, donde ambos vivirán felices y comerán perdices”.

Por culpa de estos cuentos, desde pequeñas nos convertimos en adictas a la droga del amor romántico, y así nos tienen entretenidas soñando con nuestra utopía romántica. Al patriarcado le conviene que permanezcamos encadenadas a esta ilusión, cada cual buscando la manera de ser rescatada por un príncipe azul. El milagro romántico nos aísla de las demás: para el patriarcado no hay nada más peligroso que las mujeres unidas, alegres y empoderadas trabajando en equipo en busca del bien común.

El romanticismo patriarcal es un mecanismo de control social para dominar a las mujeres bajo la promesa de la salvación y el paraíso amoroso en el que algún día seremos felices. La monogamia, por ejemplo, es un mito inventado exclusivamente para nosotras; ellos siempre han disfrutado de la diversidad sexual y amorosa y nos han prohibido que hagamos lo mismo. En el pasado, las leyes permitían a los hombres matar a sus esposas adúlteras. Hoy en día, la infidelidad femenina sigue siendo inaceptable, mientras se disculpan las “canitas al aire” de los hombres. Las mujeres seguimos sacrificándonos, renunciando, aguantando y sufriendo “por amor”, seguimos trabajando gratis en casa y en los cuidados “por amor”, seguimos soñando con la salvación personal a través del amor.

El patriarcado sigue vivo en nuestros corazones y goza de una excelente salud, por eso es tan importante hablar en términos políticos de nuestras emociones y relaciones. Desde mi perspectiva, el amor es un arma muy potente para revolucionar nuestro mundo y cambiarlo de abajo arriba. Podemos liberarlo de toda su carga patriarcal y expandirlo más allá de la pareja, hacia la comunidad. Podemos eliminar las jerarquías y luchas de poder entre nosotros, y construir nuestras relaciones con los demás desde la ternura, la empatía, la generosidad, la solidaridad y el compañerismo.

¿Os imagináis cómo sería el mundo si las mujeres, en lugar de despilfarrar nuestro tiempo en el amor romántico, lo dedicásemos a la lucha por una sociedad más libre e igualitaria? ¿Os imagináis a millones de mujeres trabajando unidas por la defensa de la naturaleza y los derechos humanos? Yo sueño con el día en que el amor rompa la barrera del dúo y pueda expandirse para cambiar toda nuestra forma de organizarnos y de relacionarnos.

Ese día aún está muy lejos: las ideas evolucionan a toda prisa, y somos geniales a la hora de imaginar nuevos modelos amorosos y nuevas formas de relacionarnos, pero las emociones evolucionan lentamente a lo largo de las décadas, y no podemos cambiar en dos semanas nuestra forma de sentir. Son muchos siglos de patriarcado los que llevamos a cuestas, y no tenemos herramientas aún para gestionar nuestras emociones. Seguimos con la misma madurez emocional de los primeros Homo sapiens: sentimos las emociones más básicas (alegría, ira, tristeza, miedo) de manera similar. La mayor parte de la humanidad resuelve sus conflictos con violencia, porque no nos educan para hacer frente a los tsunamis emocionales que nos invaden cada vez que sufrimos y hacemos sufrir a los demás. En las escuelas no nos enseñan a querernos bien, y cuesta mucho trabajo aprender a relacionarse con amor con nosotras mismas, con nuestro entorno y con la gente a la que queremos.

Sin embargo, estamos… en ello. 

Cada vez somos más mujeres pensando y debatiendo sobre nuestra forma de querernos y relacionarnos, cada vez somos más las que queremos liberar al amor del patriarcado, y las que reivindicamos nuestro derecho al bienestar, al placer y a la felicidad.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor estamos analizando nuestra cultura amorosa para transformarla de arriba abajo, buscando otras formas de querernos, fabricando colectivamente herramientas para aprender a usar nuestro poder sin hacer daño a los demás, y para construir relaciones bonitas con los demás. Relaciones desinteresadas, relaciones basadas en el amor compañero, relaciones basadas en el placer, la ternura y la alegría de vivir.

Estamos con la imaginación activada, buscando nuevas formas de relacionarnos con nosotras mismas y con los demás. Queremos un mundo mejor para todos y todas, un mundo sin violencia, y sin guerras. Nuestro objetivo común es parar la guerra contra las mujeres y entre las mujeres, y contra nosotras mismas: queremos aprender a querernos bien para poder amar a los demás de la misma manera.

La revolución amorosa es a la vez personal y colectiva: lo romántico es político, pero también es social, económico, sexual y cultural. Queremos que el amor deje de ser un instrumento de opresión para utilizarlo como motor de la revolución sexual, afectiva y de cuidados en la que estamos trabajando desde los feminismos.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor nos estamos cuestionando todo: ¿cómo desmitificamos el amor?, ¿cómo vamos a trabajar los patriarcados que nos habitan?, ¿cómo acabamos con las relaciones de dominación y sumisión?, ¿cómo nos liberamos de las masculinidades patriarcales?, ¿cómo aprendemos a amar sin hacernos la guerra?, ¿cómo podemos construir relaciones placenteras, hermosas, respetuosas, e igualitarias?, ¿cómo aprendemos a resolver nuestros conflictos sin violencia?, ¿cómo tejemos redes de cuidado, de trabajo cooperativo, de solidaridad con la gente?, ¿cómo vamos a trabajar desde el feminismo para reapropiarnos del placer, para reinventar el amor, para liberar al deseo de la culpa y los miedos?

Estamos en un momento apasionante. Por fin el amor ha dejado de ser un asunto íntimo y privado para convertirse en un debate social y político. Ahora hablamos de amor en las redes sociales, en las asambleas, en los bares, en las tesis doctorales, en los blogs, en los congresos y en las fiestas populares.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor aún lo pasamos mal, pero no nos sentimos solas. Todas queremos vencer al monstruo de la soledad que nos tiene muertas de miedo, queremos superar la dependencia emocional, y aprender a amar desde la libertad, no desde la necesidad.

Es mucho el trabajo que tenemos por delante: queremos construir un amor compañero en el que nos sintamos libres e iguales. Queremos relaciones basadas en el buen trato, en el placer compartido, en la honestidad y la ternura. Queremos cambiar nuestra relación con nosotras mismas, y entre nosotras. Y queremos acabar con el patriarcado, la desigualdad, la pobreza y la violencia. Se trata de reinventar el amor para que nos alcance a todos y a todas.

El amor es una herramienta maravillosa para la transformación individual y colectiva. Cuando el amor no se reduce a la pareja y llega al vecindario, al barrio, al pueblo, entonces es un motor para construir una sociedad libre de explotación, violencia, jerarquías y dependencias.

La revolución amorosa que estamos llevando a cabo las mujeres feministas pone en el centro la alegría de vivir, los afectos, los cuidados y el placer. Sabemos que otras formas de quererse y organizarse son posibles, y aquí estamos: unidas, creativas y combativas, reivindicando el disfrute y el placer. Somos las mujeres que ya no sufren por amor.


Coral Herrera Gómez: Mujeres que ya no sufren por amor: Transformando el mito romántico, Editorial Libros de la Catarata, Madrid, 2018.






¿Cómo puedo conseguir el libro?

- Puedes encargarlo en tu librería favorita. 

- Puedes comprarlo on line en la web de la Editorial Catarata

- Puedes pedirlo en Amazon


20 de mayo de 2018

La feminista que encontró a su príncipe azul



Primera lectura de la boda real: qué bien que Megan es afrodescendiente y feminista. Qué guapísima está, qué sonrientes y enamorados, qué excelente puesta en escena, que grandioso espectáculo. Qué bien que ha puesto un coro de gospel ahí, qué bueno que elimina de su promesa lo de obedecer, que caras de perplejidad ponen los estirados de la familia real. Qué miradas de amor de Harry, que complicidad tan hermosa. Ojalá sean muy felices.

Segunda lectura de la boda real inglesa: el amor es el espacio en el que se unen feminismo y patriarcado, feminismo y monarquía, Iglesia, ejército y policía, nobleza y star system, matrimonio y familia, capitalismo y patriarcado. Así es como nos venden la versión light del feminismo, con flores y música, con besos y miradas románticas, con bellos discursos sobre el amor y sobre como cambiar el mundo, con caridad sin justicia social.

Mucho lujo y ostentación, joyas y marcas de moda, protocolo y glamour, sotanas y vestidos de miles de dólares, uniformes y coches de lujo, para seducirnos y encantarnos. En la boda de Megan se mezclan la tradición y modernidad para hacer compatible el feminismo, que es un movimiento revolucionario que cuestiona todos los mitos del romanticismo patriarcal, con el mito del Príncipe que se enamora de la humilde plebeya y la convierte en princesa. Sin duda ha sido una excelente puesta en escena, un grandioso espectáculo, un hermoso cuento de hadas con el que han disfrutado hoy millones de humildes plebeyas que han podido vivir un ratito su sueño a través de Megan y su boda romántica.

Así es como nos creemos que cualquier de nosotras puede llegar a lo más alto de la esfera social y económica gracias al amor. Así nos venden el cuento de que el príncipe azul nos cambiará la vida. Así es como parece que todo cambia mientras sigue todo igual. Así es como caemos todas en la #EstafaRomántica. Hay que reconocerlo, es una obra de teatro perfecta que invita a soñar, un negocio redondo, un final feliz maravilloso.

El lunes, todas a trabajar y a seguir luchando.

16 de mayo de 2018

Feminismo para sufrir menos, y disfrutar más del amor: nuevo libro de Coral Herrera Gómez




En su nuevo libro, "Mujeres que ya no sufren por amor: transformando el mito romántico", Coral Herrera Gómez analiza la manera en la que aprendemos a ser hombres y mujeres, y a relacionarnos entre nosotros, con el objetivo aportar su granito de arena para liberar al amor de su carga machista y patriarcal. La autora cree que para poder sufrir menos, y disfrutar más del amor necesitamos herramientas para desmontar el amor romántico, y para llevar la teoría feminista a la práctica.

Coral Herrera afirma que el amor es una energía que mueve al mundo, y tiene un potencial transformador que es revolucionario a todos los niveles, porque puede cambiar nuestra forma de sentir, de gestionar nuestras emociones, de relacionarnos y de organizarnos social, política y económicamente. Ella nos invita a trabajar individual y colectivamente para despatriarcalizarlo, reinventarlo, ensancharlo, multiplicarlo, y expandirlo más allá de la pareja.

Bajo el lema de que lo romántico es político y otras formas de quererse son posibles, la autora propone algunas claves para desaprender todas las creencias en torno a la utopía romántica posmoderna de corte individualista que nos mantiene anestesiadas, aisladas unas de otras, en eterna búsqueda del amor, encerradas en nuestra burbuja de miedos, y creyendo que estamos condenadas a sufrir por amor.

Coral Herrera trabaja desde la autocrítica amorosa feminista. Para aprender a querernos bien, y para poder relacionarnos de una forma más libre, igualitaria y amorosa con nosotras mismas, entre nosotras, y con los hombres, cree que es esencial que analicemos las relaciones de poder y las herramientas que tenemos para unirnos, para separarnos, para disfrutar del amor, para arreglar nuestros problemas y resolver los conflictos que tenemos con nuestras parejas y con las demás relaciones que construimos con nuestros seres queridos.

En esta recopilación de artículos, escritos con un lenguaje accesible y con espíritu alegre y combativo, la autora nos abre las puertas de una nueva utopía amorosa de carácter colectivo en la que quepamos todas y todos. Para llegar a ella es necesario hacer una revolución afectiva, sexual, amorosa, emocional, y cultural que nos permita construir relaciones más sanas y más bonitas.

Las mujeres que ya no sufren por amor son las protagonistas de esta transformación social  y esta revolución amorosa: hemos puesto en el centro del debate y la lucha feminista la ética de los cuidados, la política de las emociones, y el derecho de las mujeres al placer, al bienestar, y a disfrutar del amor, y de la vida en libertad, y en buenas compañías.


Coral Herrera Gómez es Doctora en Humanidades y Comunicación, escritora y bloggera, y coordinadora del Laboratorio del Amor, una red social de mujeres y un taller permanente en torno a los estudios sobre las relaciones amorosas desde una perspectiva de género. Ha trabajado como consultora de comunicación y género en organismos internacionales como Unesco, ILANUD, AECID y actualmente trabaja en UNED Costa Rica, y en Observatorio de Medios y Comunicación Centroamericano (GEMA). Escribe en su blog desde hace siete años y colabora en diversos medios de comunicación como Mente Sana o Pikara Magazine. Ha sido profesora e investigadora en la Universidad de la Sorbona en París IV, en la Universidad Carlos III de Madrid y ha publicado varios libros, entre los que destacan La construcción sociocultural del amor romántico (Fundamentos, fecha) y Más allá de las etiquetas (Txalaparta, 2011). También ha participado en varios libros colectivos e imparte conferencias en congresos internacionales sobre comunicación y género.



Herrera Gómez, Coral: Mujeres que ya no sufren por amor, Editorial Catarata, 2018, Madrid.



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12 de mayo de 2018

Mujeres que ya no sufren por amor



Cada vez que una de nosotras deja a un hombre que no la quiere, es un triunfo para el feminismo. Cada paso que damos para liberarnos del romanticismo patriarcal es un logro a la vez individual y colectivo. Cada vez que una mujer deja una relación en la que no es feliz, en la que no es correspondida, o en la que no es bien tratada, nos liberamos un poco todas. Estamos dando pasos gigantescos cada vez que decidimos que estamos mejor sin pareja que con ella, porque antes las mujeres no podíamos divorciarnos y teníamos que "aguantar". Ahora ya no estamos para sufrir, para sacrificarnos, para renunciar, para someternos al rol que nos han impuesto: ahora somos más autónomas, más libres y más felices, tenemos nuestras redes de afecto, y queremos disfrutar del sexo, del amor y de la vida con gente valiente y comprometida. Somos un peligro para el patriarcado, somos la resistencia, somos las "Mujeres que ya no sufren por amor". 

Mii libro estará en las librerías el 21 de mayo, y en la web de la Editorial Catarata, en papel y en ebook #MujeresQueYaNoSufrenPorAmor




#LoQuiero Para las que vivís en España: la primera tirada de mi libro Mujeres Que Sufren Por Amor, es de sólo 1000 ejemplares, así que podéis encargar ya el libro en vuestra librería favorita. 

Para las que vivimos fuera de España hay 3 opciones para conseguirlo:
-encargar el libro en librerías para que lo pidan a España.
-comprarlo en papel en Amazon y lo recibes en casa.
-comprarlo en digital en la web de la Editorial Catarata. 


Yo os pondré todos los links para que os sea fácil, muchísimas gracias de todo corazón por la amorosa acogida que está teniendo, ¡el día 21 sale a la venta!


8 de mayo de 2018

¿Y tú, a qué estás esperando?


by Sean Joro, Hule

Esperamos que nos vuelvan a invitar a salir después de la noche de pasión,
esperamos que no sea la primera y también la última. 
Esperamos que nos contesten un wassap, una mensaje, un mail, una llamada, 
esperamos que nos den un toque de facebook, un corazoncito en instagram, un like en twitter...
Esperamos que nos salve del aburrimiento y del vacío existencial, 
que nos cure los miedos y nos haga felices, 
que sea tan bonito como nos lo contaron,

que nos quepa el zapatito y nos lleve a su palacio de cristal.
Esperamos el final feliz que nos merecemos,

esperamos que sea para siempre. 

Esperamos a que llegue a casa al final del día,
Esperamos que no nos mienta, 
esperamos a ver si cambia,

esperamos a ver si se cura, 
esperamos a ver si arregla sus problemas, 
esperamos a ver si se divorcia de su esposa de una vez por todas. 
Esperamos a ver si le llega la madurez como por arte de magia, 
esperamos a ver si asienta la cabeza (junto a nosotras), 
esperamos ser las elegidas para formar una familia, 
esperamos que no nos de plantón de nuevo. 
Esperamos a ver si paga la pensión alimenticia. 
Esperamos a ver si desaparece de nuestras vidas y nos deja en paz, 
esperamos al futuro a ver si allí volvemos a enamorarnos. 
Esperamos que la próxima vez podamos hacerlo mejor, 
Esperamos la llegada del nuevo príncipe azul,
Esperamos que nuestro amor lo conmueva, lo transforme, lo deleite. 
Esperamos que aprenda, que reflexione, que tome decisiones, que de el paso, que reaccione.  
Esperamos que algún día deje de tener miedo y sea valiente. 
Esperamos que la próxima vez no vuelva a ocurrir. 
Esperamos que algún día nos necesite, 
esperamos que algún día él se de cuenta de lo especiales que somos, 
que pase algo mágico y aprenda a amar, 
que venga a nosotras rendido de amor y ternura.
Esperamos ser importantes y necesarias, 
esperamos poder salvar a quien nos lo pida, 
esperamos el milagro que nos regale el amor verdadero.

Esperamos demasiado. 
Esperamos en vano. 
Esperamos para nada. 

¿Y tú, a qué estás esperando para liberarte de la espera?


4 de mayo de 2018

Tus problemas son politicos



La mayor parte de nuestros problemas son colectivos, pero nos ofrecen soluciones individuales. Esta es la filosofía del «sálvese quién pueda» del capitalismo salvaje: si tu salario es bajo, emprende o búscate otro trabajo, si no llegas a fin de mes, juega lotería; si no encuentras pareja, opérate las tetas o apuntaté al Tinder, si sufres por amor, búscate un psicólogo; si estás triste o tienes ansiedad, tómate unas pastillas; si te quedas embarazada, búscate la vida; si sufres malos tratos, divorciaté y sal de tu casa; si te acosan en la calle, vístete de otra forma; si tu jefe no te paga, búscate la vida; si el dinero no te alcanza para divorciarte, aguantaté un poquito; si te da miedo salir en tu ciudad, no salgas; si pisotean tus derechos, emigra a otro país; si te condenan por expresarte libremente, te comes tú sola la cárcel; si tienes depresión, intenta ser positiva; si tu hija sufre acoso escolar, cambialá de colegio; si te mata tu ex novio, haber elegido mejor antes de emparejarte. 

Resulta que tenemos todos los mismos problemas y los mismos miedos. Son asuntos sociales: los salarios, los derechos laborales, los malos tratos, la doble jornada laboral, los derechos humanos, la violencia machista, la crianza y la maternidad, la soledad y el individualismo, la precariedad y la pobreza, la salud, el bienestar, las emociones, las relaciones, la tristeza y la alegría, el sexo y el amor romántico, son asuntos personales y políticos. 

Hay que buscar soluciones colectivas a problemas colectivos, ya hemos comprobado que solos y solas no podemos, y que o nos salvamos todxs, o no nos salvamos ningunx.

 #UtopíasParaTodas #LoRománticoEsPolítico #LoPersonalEsPolítico

2 de mayo de 2018

Sólo las feministas pueden acabar con el PP

Las únicas que podrían echar a la derecha y cambiar la realidad española son las mujeres feministas. Ellas lideran en estos momentos el único movimiento capaz de sacar millones de personas indignadas a la calle. Ni sindicatos, ni  partidos políticos, ni movimientos de izquierdas: sólo las feministas y las pensionistas están unidas dando la batalla, y sólo ellas están moviendo mareas humanas en todas las ciudades de España. Necesitamos al feminismo para liderar la lucha contra Rajoy y su gente, cada vez somos más y ya no nos pueden parar. #FeminismoContraElPP #LaRevoluciónSeráFeministaONoSerá

30 de abril de 2018

¿Qué por qué violan los hombres?

Este post lo escribo en respuesta al editorial ¿Por qué violamos los hombres? que se publicó hoy en el periódico El País.

- Porque necesitan dominar y sentirse poderosos
- Porque tienen complejo de inferioridad y necesitan sentirse superiores 
- Porque son machistas y malas personas
- Porque quieren presumir de ello con sus amigos, para ser aceptados y admirados por el grupo 
- Porque necesitan validar una y otra vez su hombría, que está siempre bajo sospecha
- Porque han sido educados en la cultura de la violación, y se han reído mil veces con los chistes sobre mujeres violadas
- Porque para ellos las mujeres son un objeto, no un sujeto
Porque su masculinidad es frágil, insegura y violenta
- Porque no aceptan que una mujer les diga "No"
- Porque se creen con derecho a hacer lo que quieren, que para eso son hombres.
- Porque les han educado para que utilicen la violencia siempre que quieran, necesiten o deseen algo.
- Porque creen que muchas en el fondo de su alma lo están deseando.
- Porque creen que algunas se lo merecen, por zorras.
- Porque odian a las mujeres, o a casi todas las mujeres.
- Porque la ley está de su lado.
- Porque la prensa y los jueces les absolverán.
- Porque quieren vengarse de las mujeres (porque dejan la relación, porque no les corresponden, porque son infieles) o de otros hombres (padre, marido, proxeneta) de esa mujer
- Porque siempre han sentido miedo a la sexualidad femenina

- Porque pueden pagarlo cuando hay que pagar, y porque la policía no les va a detener en puticlubs donde pueden violar esclavas sexuales a buen precio. 
- Porque la publicidad les seduce todos los días con imágenes de super modelos tiradas en un descampado, lánguidas en un sofá, pasivas y débiles, vestidas sexys y rodeadas de violadores.
- Porque el porno que consumen está basado en la dominación de las mujeres y en la violencia machista hasta el punto de que las violaciones en grupo les parece algo "normal"

Amor romántico y desgarro anal

Amor romántico y desgarro anal, o cuando tu novio te revienta el culo sin compasión: no puedo parar de pensar en aquella enfermera española que me habló sobre la cantidad de chavalas que van a urgencias con el ano desgarrado porque sus novios adictos al porno quieren correrse dentro sin condón y se ponen muy cachondos con sus gritos de dolor. Cuanto mas les duele a ellas, más machos se sienten ellos. Ninguno se preocupa por el placer de sus parejas ni le ponen ternura a la sesión de sexo: simplemente imitan a sus héroes del porno, que la meten en seco y sin contemplaciones, y mandan a su chica al hospital.

Eso si, que a ellos nadie les toque el culo jamás, les parece tan humillante que ni se atreven a probarlo. Me resulta insoportable pensar en el dolor que sufren todas ellas creyendo que así las van a querer más.

Ojalá pudiésemos desobedecer y liberarnos todas juntas de este mito romántico que nos tiene tan jodidas, y a veces tan sumisas. Ojalá nosotras dejasemos todas de sufrir por amor y los chicos no tuviesen pareja con la que reproducir la violencia del porno machista.

#MujeresQueYaNoSufrenPorAmor #LoRománticoEsPolítico #LaEstafaRomántica

29 de abril de 2018

No es amor, es machismo

No es amor, es machismo.

Vigilar y controlar a tu pareja,
machacar su autoestima,
aislarla de sus amigas y amigos y sus redes sociales,
amenazar y chantajear a tu pareja,
insultar y humillar a tu pareja,
limitar su libertad, 
disponer y organizar su tiempo libre,
querer ser el centro de su vida, 
violar su intimidad, 
desconfiar de tu pareja en todo momento, 
alternar la ternura con el desprecio, 
crear dramas para hundir su estado de ánimo y hacerle sentir culpable por todo, 
responsabilizar a tu pareja de tu bienestar y tu felicidad, 
imponer tu criterio, tus necesidades y tus deseos
maltratarla psicólogica y emocionalmente, 
tomar decisiones que la afectan a ella sin contar con ella,
obligarla a tener relaciones sexuales cuando no le apetece, 
relacionarte en una estructura de dominación y sumisión 
es violencia machista.

 #Liberaté #SalDeAhíYa #SiDueLeNoEsAmor#AmorSinMachismo #AmorCompañero
 #OtrasFormasDeQuererseSonPosibles

(h) amor 3: culpas y celos


 

(h)amor 3: celos y culpas, 

de la editorial Continta Me Tienes, 

he escrito un capítulo en este libro colectivo en el que participan autoras como Pamela Palenciano Jódar, Giazú Enciso Domínguez, Roy Galán, Miguel Vagalume, Nuria Alabao, Daniel Cardoso, Roma de las Heras y Ana G. Borreguero, y Patricia González. 

Podéis adquirirlo aquí, el envío es gratis en toda la península y Baleares (España):

http://contintametienes.com/producto/hamor-3-celos-y-culpas/


Las novias de La Manada







Las novias de #LaManada. Pienso mucho en las novias de los violadores sevillanos. No puedo dejar de pensar en cómo el amor nos ciega a las mujeres hasta el punto de no poder apreciar el peligro que corremos estando con un violador. Pienso en concreto en ellas porque he leído que creen que sus chicos son buenas personas. Aunque les ponga los cuernos, aunque se junte con amigos para violar y eyacular en el cuerpo de una mujer sin condón, aunque le roben el móvil para que no pueda pedir ayuda, aunque la dejen tirada y desnuda en un portal. Algunas defienden la inocencia de su novio aunque él mismo haya grabado su crimen y haya presumido de ello en su grupo de Whatssap. Imagino que alucinarán con las cientos de miles de personas que salimos a protestar el día de la sentencia, imagino que no entenderán porqué nos duele tanto la absolución de violación.

El entorno de los violadores culpabilizan a la víctima. Aplauden al violador cuando asegura que ella disfrutó mucho más que él. Las novias de La Manada, ¿Se podrán poner en el lugar de la víctima en algún momento?, ¿O creen que por culpa de ella todo el mundo llama violador a su novio, cuando en realidad lo que hicieron es una «fechoría», o una «chiquillada», cosas que hacen los chavales con novia cuando salen a divertirse?. Eso es lo que asegura el abogado y el juez: ella quiso y ahora los denuncia para hundirles la vida.

Las novias de #LaManada son como las heroínas de las novelas románticas, esas mujeres que creen ciegamente en su príncipe azul y defienden a su violador a capa y espada, creyendo que su entrega y fidelidad serán recompensados algún día. Las imagino indignadas pensando que qué injusto es que su chico sea tratado como un delincuente, y con miedo por el próximo juicio que tienen por otra violación grupal en Córdoba, porque aunque los absuelvan por violación algo les caerá por abuso. También imagino sus dudas y sus miedos, y lo que sentirán cuando algunas de sus amigas traten de hacerles ver que su novio además de machista es violento y peligroso, para ellas y para las demás mujeres. Debe de ser bien difícil estar en ese lugar, luchando por dentro y aferrandose al amor que sienten para perdonar las infidelidades, las mentiras, el machismo y para aguantar todo por amor. 

Esta es la trampa del romanticismo patriarcal en la que caen miles de mujeres casadas con puteros y violadores como los de La Manada. Unos violan gratis y otros pagando, unos a solas y otros en grupo, pero sus esposas creen que son buenas personas porque no perciben las mentiras y los cuernos como parte de la violencia machista que sufren. La dependencia emocional nos mantiene atrapadas a muchas en relaciones con machistas asquerosos y así seguirá siendo mientras nos sigan estafando con el mito del Amor romántico. 

Las novias de La Manada no son «ellas», somos nosotras. Somos muchas las mujeres que pasamos años de nuestras vidas drogadas de amor romántico, todas en mayor o menor medida hemos buscado el príncipe azul y soñamos con la salvación. Muchas de nosotras, incluidas las feministas, nos autoengañamos esperando un cambio o un milagro en relaciones en las que no hay amor. Muchas aguantamos y sufrimos por amor, nos empequeñecemos para que nos quieran, nos quedamos en relaciones en las que no nos tratan bien y no nos sentimos felices. Todas nosotras nos hemos puesto sumisas creyendo que así nos van a querer más, hemos dejado de ser nosotras mismas, nos hemos entregado de un modo total y completo al amor. El autoengaño es global: la estafa romántica nos tiene anestesiadas a millones de mujeres en todo el mundo. Así que las novias de los violadores no son ellas, somos nosotras.

Hay que liberar al amor del machismo, hay que salir de las relaciones con tíos machistas, hay que dejar solos a los tíos violentos, hay que visibilizar sus caras, nombres y apellidos para que ninguna vuelva a querer y a cuidar a tipos así.

 #MachismoMata#LoRománticoEsPolítico

27 de abril de 2018

La mejor medicina para el dolor y la rabia: tomar las calles

La mejor medicina contra la tristeza, la rabia, el dolor, el miedo que estamos sintiendo ante la sentencia que absuelve a #LaManada y legítima la violencia contra las mujeres es salir a las calles a juntarnos con toda la gente que se siente igual que nosotras y pide justicia para la víctima.

No hay otro tratamiento posible ante la depresión, la furia y la pena que estamos sintiendo: tomar las calles, hacer estallar las redes sociales y que ella sepa que no está sola, que no la vamos a dejar sola, que somos muchas, y cada vez más. Que vamos a acabar con el machismo de la justicia y de los medios de comunicación

#MachismoMata #NoEsNo #JusticiaPatriarcal #EstoEsUnaGuerra

El machismo está organizado

El machismo está organizado: tienen periodistas, policías, abogados, fiscales y jueces trabajando para ellos. Hay muchos hombres implicados en esta guerra contra las mujeres, y hay muchos intereses y mucho dinero por medio.

El terror machista no preocupa al Gobierno ni a la opinión pública porque los medios nos hacen creer que las violaciones, los malos tratos, los secuestros, y los asesinatos de cada día son sucesos aislados.

Ademas, culpabilizan a las mujeres de la violencia que sufren, para que no parezca que es un asunto político que nos afecta a todas a lo largo de nuestras vidas.

Si, es una guerra, tienen las leyes, tienen los medios de comunicación, tienen sus lobbys, tienen sus vicios, tienen sus negocios. Los machistas han construido una red inmensa de burdeles para traficar con esclavas sexuales, gozan de una inmensa impunidad, se ayudan los unos a los otros, tienen todo a su favor.

Los machistas odian a las mujeres, las cosifican y las utilizan, las engañan y las humillan, comercian con ellas y sus bebés, las cazan como cazan a los animales, las violan y se hacen fotos con ellas para presumir con sus amigos. Violan porque necesitan sentirse poderosos y demostrar su virilidad ante el grupo. Violan porque los medios los defienden y los jueces los absuelven.


Los machistas se organizan a través de las redes sociales. Muchos de ellos acumulan denuncias por violencia machista hacia sus ex parejas, o no pagan la pensión, o tienen algún trauma que les mantiene obsesionados y machacando con la idea de que el patriarcado no existe, las feministas somos unas extremistas, y las mujeres que no obedecen los mandatos patriarcales merecen su castigo. Su modus operandi es el negacionismo y el victimismo: consideran el machismo un invento de las feministas, y afirman que ellos son en realidad las víctimas del poder de las mujeres.

Los machistas se reúnen en foros para organizar ataques contra blogs, webs y perfiles de feministas, especialmente odian a las abolicionistas.

Se meten con todas las que hablamos de igualdad: nos amenazan, nos quieren callar la boca, nos meten miedo, nos hackean las  redes, pero nosotras seguimos en la lucha.

Las feministas estamos en las calles protestando contra la violencia, peleando por nuestros derechos, combatiendo las injusticias, y solidarizandonos con las víctimas del terrorismo machista.

Cada vez somos más, no hay quien nos pare.

#StopGuerraContraLasMujeres #AutodefensaFeminista #MachismoMata #TerrorMachista #LaManada

20 de abril de 2018

Pasos a seguir para triunfar en el amor


Joe Webb, artista


Para triunfar en el amor, las mujeres tenemos que dar dos pasos fundamentales en nuestras vidas que coinciden con nuestro paso de la niñez a la adolescencia, y el cambio a la vida de mujer adulta. Primero nos seducen con la idea de que estar sexys y siempre disponibles a la mirada y al deseo de los hombres nos hará poderosas y nos abrirá las puertas del paraíso romántico. Una vez que somos elegidas por el Macho Alfa, nuestro objetivo ha de ser todo lo contrario: convertirnos en buenas esposas y futuras madres de los hijos e hijas del Macho Alfa. 

Así que se nos invita a moderar el largo de nuestros escotes y nuestras faldas, dejamos el rojo pasión del pintalabios, y los selfies provocativos en las redes sociales. Ya no nos hace falta despertar el deseo de los machos, ahora hay que demostrarle al príncipe azul que somos su princesa. Estos son los dos únicos modelos de feminidad que nos ofrece el patriarcado: santas o putas. Los hombres de bien nunca se casan con putas, así que el único camino es demostrar que somos mujeres buenas, fieles y sumisas para que al menos uno se enamore de nosotras. 

Venus trasmutando en Hera: pasan los siglos y la cultura patriarcal nos sigue enviando los mismos mensajes para que sigamos obedeciendo los mandatos de género. Y para que nuestro objetivo en la vida sea ser reconocidas, deseadas y amadas por un hombre. Algunas permanecen siempre en la categoría de «mujeres para follar», gratis o pagando, y otras logran subir al trono del matrimonio y reinar desde su posición de madres-esposas. Esas son las que "triunfan".

Ya es hora de romper esta jerarquía que nos divide en dos grupos opuestos y nos coloca en diferentes categorías. Hay que desobedecer los mandatos de género y romper con estos estereotipos y roles que nos mantienen subordinadas a la dominación masculina y nos hacen creer que sin el amor de un hombre no somos nada.

#NiPrincesasNiPutas #OtrasFormasDeSerMujeresSonPosibles
#MujeresQueYaNoSufrenPorAmor





(h)amor 3: celos y culpas




Amor, celos y culpas: si mañana viernes 20 de Abril os apetece disfrutar de la Noche de los Libros en Madrid, se presenta uno en el que he participado yo con un capítulo, 

(h)amor 3: celos y culpas, 

de la editorial Continta Me Tienes, 

en compañía de autoras como Pamela Palenciano Jódar, Giazú Enciso Domínguez, Roy Galán, Miguel Vagalume, Nuria Alabao, Daniel Cardoso, Roma de las Heras y Ana G. Borreguero, y Patricia González. 

Sitio y hora: Museo La Neomudejar (c/Antonio Nebrija, s/n), Madrid, a las 21h. 

Podéis adquirirlo aquí, el envío es gratis en toda la península y Baleares (España):

http://contintametienes.com/producto/hamor-3-celos-y-culpas/


17 de abril de 2018

Infancias felices para cambiar el mundo




Para cambiar el mundo, hay que empezar por la infancia: tenemos que dejar de maltratar emocionalmente a los niños y a las niñas. El planeta está poblado de adultos traumados y mutilados que sufrieron mucho en su infancia y están llenos de heridas sin cicatrizar. 

Tenemos que crear las condiciones para que todas podamos vivir nuestros primeros años de vida libres de violencia, y llenos de amor, de cuidados y de afectos. Tenemos, también, que dotar de herramientas a los adultos y adultas del futuro para que aprendan a gestionar y a expresar sus emociones, a resolver conflictos, a actuar sin hacer daño a los demás, a respetar a la gente diversa, a convivir tejiendo redes de solidaridad y amor del bueno. 

Nosotras no recibimos esa educación, y muchas no recibieron tampoco la atención, el tiempo y el cariño que necesitaban de sus seres queridos. Por eso sufrimos tantas enfermedades mentales y emocionales, aumentan las depresiones y los suicidios, y la vida se nos hace tan dura.

La única forma de salvarnos como especie es cuidar a las generaciones más nuevas para que crezcan felices. Tenemos que tratarlos comos sujetos de plenos derechos, y sobre todo, tenemos que luchar por los derechos de las mujeres para que podamos elegir libremente la maternidad, y podamos traer niños y niñas deseadas a la vida. 

Hay que luchar para que todas puedan vivir una infancia sin guerras, ni odio, ni abusos, ni explotación. Que no tengan que pasar hambre, que no sufran violaciones, castigos ni torturas, que no se mueran de frío, que no tengan que lanzarse al mar para huir de su país, que no tengan que sufrir la pérdida de sus seres queridos. 

Necesitamos aprender a querernos bien y a tratarnos bien, especialmente tratar bien a los seres más vulnerables y desprotegidos. Hay que tomarse en serio la salud mental y emocional, el bienestar,la felicidad, y los derechos de los niños y las niñas: necesitamos gente adulta sana, alegre, creativa, bondadosa, rebelde, sensible, comprometida y solidaria para crear un mundo mejor.


#QuererseBien
#SufrirMenosYDisfrutarMás
#OtrasFormasDeRelacionarnosSonPosibles
#DerechosHumanosDeLosyLasNiñas
#StopAbusoSexualInfantil
#BuenosTratos #InfanciasFelices #SaludMentalYEmocional

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