27 de agosto de 2017

El debate sobre la violencia de género

El debate no es si creemos a Juana o al agresor de Juana. El debate es cómo podemos hacer para proteger a las niñas y los niños de la violencia, y cómo podemos hacer para parar las agresiones, las violaciones y los asesinatos de mujeres. El tema central no son las denuncias falsas, ni cómo se visten ni se maquillan las mujeres maltratadas, sino la cantidad de mujeres que son asesinadas a diario por el machismo en todo el mundo. El debate debería girar en torno a cómo podemos frenar la brutal violencia contra las mujeres en todo el planeta. #VivasNosQueremos #NiUnaMenos #MachismoMata #TerrorMachista

19 de agosto de 2017

Amor del bueno: la ternura social. Barcelona 2017

Lo que yo entiendo como "Amor del bueno", es lo que palpita y se derrama por Barcelona. Esa energía amorosa la siento como un gran corazón formado por muchos corazones latiendo al mismo tiempo. Gente que en momentos de angustia y tristeza se une para luchar contra el miedo, para protestar contra el terror, para curar heridas juntas, para ayudarse en todo lo que pueden, para acompañarse en estos días de dolor, rabia y tristeza. Gente que se vuelca en ayudar a los demás y que se hermana sin importar el color de piel, la religión, la edad, el idioma, la nacionalidad, la orientación sexual, la clase social. Se están mezclando todas para ayudarse y darse calorcito humano, y todas están demostrando que otras formas de relacionarse, de quererse y de amarse son posibles. Me admira mucho tanta ternura y solidaridad, y la valentía que le están echando a esta lucha contra la violencia, el fascismo, el terrorismo, el racismo,y ojalá que el machismo. Yo las siento, a todas esas personas, a diez mil kilómetros de todas ellas, unidas en el amor. Es justo la utopía romántica que yo anhelo: un mundo de gente amorosa y unida.
 #OtrasFormasDeQuererseSonPosibles#AmorDelBueno #QuererseBien #Barcelona

Publicación en mi facebook: 

17 de agosto de 2017

Cosas del amor que me hubiese gustado saber cuando era adolescente




Si tuviese una máquina del tiempo, regresaría a mi adolescencia a contarme unas cuantas cosas que he ido aprendiendo en el camino. Siento que me hubiera venido estupendamente una visita de mi yo actual cuando era más joven y estaba llena de miedos, tenía una idea completamente mitificada del amor, y caminaba por las sendas marcadas por la tradición patriarcal. Estos son los consejos que me daría a mi misma, quizás haya chicas jóvenes que querrían escucharlos: 

- El amor es para disfrutar. Hay que romper con la idea patriarcal de que las mujeres tenemos que sufrir, sacrificarnos y renunciar a todo por amor. El amor tiene que ser una fuente de goce, placer, aprendizajes, crecimiento, alegría y orgasmos. Si estás en una relación en la que no lo estás pasando bien, si te juntas a una persona adicta al drama o a la violencia pasional, corta por lo sano. Sufrir por amor daña gravemente tu salud emocional y sentimental, y no sirve para nada: es una forma de perder el tiempo y las energías que podrías emplear en otras experiencias más enriquecedoras. 

 -Eres estupenda, independientemente de cuánto ligues, de si tienes o no pareja. Tu valía personal no tiene nada que ver con gustarle a una persona, o a cien personas. Sigues siendo maravillosa independientemente de que se enamoren de ti o no, sigues siendo la misma aunque dejen de amarte. Así que los rechazos y las rupturas no tienen por qué dañar tu autoestima: hay veces que se da la chispa de la química entre dos personas, y otras veces que no, y no pasa nada. 

- Si quieres que el amor sea una experiencia maravillosa, es fundamental que la gente con la que te juntas se sienta libre para quedarse, o para irse de tu lado. No hay nada que alimente más el amor que la libertad, de la misma manera que el sentirse aprisionada u obligada mata cualquier sentimiento amoroso. Y a la inversa: no permitas que nadie te ate con la excusa de que te ama: no perteneces a nadie, y eres radicalmente libre para estar en una relación o para dejar de estar en ella, para hacer lo que te apetece, para tomar tus propias decisiones, para administrar tu tiempo como te apetezca. 


- Desmitifica el amor. No es cierto que el amor da la felicidad: a veces te mete en infiernos horribles de dolor y sufrimiento. No es cierto que teniendo pareja nunca más te vas a sentir sola: solos estamos todos en este mundo, y caminamos por la vida con acompañantes que van y vienen. No es cierto que el amor te salva de ti misma o soluciona tus problemas, tu vida mejora en función de cómo tomes tus decisiones y cómo aprendas a gestionar tus emociones, no en función de la aparición de un príncipe azul que cambie tu vida mágicamente. 

- Hay muchas formas de amarse y de quererse, muchos modelos de amor: no estás obligada a imitar la estructura que le impusieron a tus abuelos o a tus padres. No importa si se pone de moda una nueva forma de quererse, no importa si todas tus amigas creen que su modelo es el mejor, no importa si la persona que te gusta prefiere tal o cual modelo. No te ates a ninguna religión del amor, aunque te la vendan como algo subversivo: lo realmente transgresor es vivir tu sexualidad y tus relaciones como a ti te apetezca, sin miedo al qué dirán. No te encajones en ninguna etiqueta: hetera, lesbiana, bisexual, monógama, poliamorosa... puedes ser lo que te apetezca y cambiar las veces que te apetezca. Habla contigo misma y escuchaté: ¿cómo te apetece a ti vivir el amor, los amores de tu vida?

-Se está mejor sola que mal acompañada: solas no estamos nunca, tenemos un montón de gente que nos quiere. No tener pareja(s) no es un fracaso: el fracaso es estar con alguien que te hace daño, que no te quiere bien, que no te trata bien. El fracaso es estar en una relación que no funciona, que no te hace sentir bien, que no te hace feliz. Se está mejor soltera que en infiernos románticos que te chupan las energías. 

- Estás guapa, eres guapa. Como eres joven, eres tremendamente bella. Hay una cosa que se llama "lozanía" y que la tienen todas las mujeres de tu edad. Nosotras las que ya estamos entrando en los cuarenta lo vemos desde lejos: tenéis todas una piel hermosa y unos ojos brillantes. Sois guapísimas todas, pero no os dais cuenta porque todo el tiempo os bombardean desde los medios de comunicación para que os comparéis entre vosotras, para que os sintáis todas feas, imperfectas, demasiado delgadas o demasiado gordas, demasiado altas o demasiado bajitas. El objetivo de la industria de la belleza es que te llenes de inseguridades y de complejos y te veas fatal a ti misma porque cuanto peor te sientes, más consumes: ropa de moda, revistas de belleza, perfumes, cosméticos, gimnasio, peluquería, operaciones estéticas, etc. Cuanto peor está tu autoestima, más sumisa eres a los mandatos del patriarcado, por eso para tenerte bien jodida tratan de hacerte creer que si no eres guapa, no se van a enamorar de ti y te vas a quedar sola. 

- Tu cuerpo es tuyo, y es hermoso así como es. Aprende a amarlo, a cuidarlo, y a protegerlo: en este mundo patriarcal, muchos hombres creen que los cuerpos de las mujeres son de ellos, y por eso creen que pueden tocarnos cuando quieran, creen que pueden violarnos a solas o en grupo, creen que pueden alquilar por un rato nuestros coños, que pueden traficar con nuestros úteros, que pueden secuestrar nuestros cuerpos para enriquecerse con el mercado de esclavas sexuales. Tu cuerpo es tuyo: no es del novio, ni del juez, ni del médico, ni del cura, y esto significa que tendrás que luchar para que te respeten, en un mundo donde los cuerpos de las mujeres son objetos para ser disfrutados e intercambiados por los hombres. 

- Disfruta de tu sexualidad, libera tu imaginación, júntate para compartir placeres con quien quieras, cuando quieras, como quieras, y cuantas veces quieras. Olvídate del qué dirán: el machismo nos hace creer que el deseo de las mujeres es algo anormal o patológico, por eso inventaron la palabra "ninfomanía" para insultar a las mujeres libres que viven su erotismo y su sexualidad como desean. Si sientes curiosidad por probar el sexo con tus amigas, no te reprimas: atrévete a explorar, a descubrir lo que te gusta, a probar experiencias nuevas. El sexo con chicas es fantástico: no te niegues a ti misma la posibilidad de disfrutarlo por miedo al qué dirán, a las etiquetas y a los prejuicios y las fobias sociales. Cuanto antes te liberes de esas cargas, mejor: no esperes a los 40 años para hacer lo que te apetezca. 

- Aprender a decir "NO" es fundamental. Hay que decirlo cuando no nos sentimos bien, cuando no queremos hacer algo, cuando no nos apetece o no podemos hacer lo que nos piden los demás. Hay que poner límites a la gente y a las parejas, aunque cueste mucho. Resulta más fácil cuando te sientas a hablar y a pactar contigo misma lo que quieres y lo que no. Lo que te apetece y lo que no. Cuando lo tienes claro, puedes ceder en algunas cosas, pero no en lo fundamental. En el sexo, tu pareja tiene que respetar si no te apetece hacer el amor: no estás obligada incluso cuando has dicho primero que sí y luego tu cuerpo te dice que no. Recuerda: no es no. 

- Sé tu misma. No te empequeñezcas para ligar. No dejes de ser quien eres, no te avergüences de ti misma, no trates de cambiar para adaptarte a los demás. Lo que nos enamora de alguien es su luz, su alegría de vivir, su poder, su fuerza para resolver problemas y para luchar por lo que quiere. Lo que nos atrae de la gente es su seguridad en sí misma, su forma de relacionarse y de moverse en el mundo. Así que no te escondas, no te invisibilices, no te apagues ni dejes que te apaguen. Brilla con toda tu luz y sé tú misma: no permitas que te aplasten ni que te pidan que seas quien no eres. 

- Sola eres más vulnerable, dependiente y necesitada de afecto. No dejes que tu pareja te aísle y te aleje de tu gente querida, nunca. No hagas lo mismo con tu pareja cuando la tengas: el amor hay que multiplicarlo, expandirlo, ensancharlo y hacerlo más y más grande. Lo más valioso que yo conservo hoy, veinte años después, son mis amigas y amigos. Con ellas me he reído tanto, he aprendido tanto, he conversado tanto: con ellas he hecho las mayores locuras, he crecido como persona, he viajado, he construido muchas cosas, y me he construido a mi misma. Los novios y las novias van y vienen: las amigas y los amigos permanecen durante años, y a veces, durante toda la vida. Por eso es tan importante quererlos y cuidarlos, tengas o no pareja: porque son tu gran tesoro. Si tienes una hermosa red afectiva en tu vida, nunca estarás necesitada de amor y será más difícil que se aprovechen de ti o te hagan daño.

- El amor ni se mendiga, ni se exige. Si te quieren bien, a disfrutar. Si no te quieren bien, si no te tratan bien, si no te quieren como tú quisieras, entonces corta por lo sano. Las relaciones en las que no eres correspondida y no hay reciprocidad son las más dolorosas, así que no tienes por qué conformarte con lo poco que te den, ni tienes por qué quedarte esperando a ver si la otra persona se enamora de pronto de ti. Recuerda que la gente se junta para probar, y que en los inicios de una relación a veces hay química y salta la chispa, y otras veces no. A veces descubrimos que somos afines y compatibles, y otras veces vemos que no lo somos y que por mucho que nos queramos, no podemos estar juntos. Utiliza el sentido común: si funciona, adelante. Si no funciona, a otra cosa mariposa.

- Sé asertiva y sincera; di como te sientes, di lo que quieres, di lo que te apetece, y no tengas miedo a la reacción de la otra persona. Puedes decir todo sin hacer daño a los demás, con respeto y ternura. Ser asertiva es evitar por un lado la agresividad (imponerte al otro para que haga lo que tú deseas) y por otro lado la victimización (hacer sentir culpable a la otra persona cuando no cumple con tus expectativas). En temas de amor, no vas a lograr jamás que te amen tratando de dar pena o de hacer sentir culpable o mala persona a tu pareja porque no hace lo que tú quiere o no te da lo que tú necesitas. La única responsable de tu felicidad eres tú: libérate del masoquismo romántico, el mejor invento del patriarcado para tenernos a las mujeres constantemente sufriendo y pasándolo mal porque no somos amadas como soñamos. 

-El amor no es una guerra, y las personas con las que te juntas no son tus enemigos a los que debes vigilar, controlar y castigar. Amar es cuidar a la otra persona, tratarla bien, dar lo mejor de ti en la relación, y que la otra persona sepa también cuidarte, incluso cuando se acaba la relación. No es cierto que los que más se pelean son los que más se desean, no es verdad que del amor al odio hay un paso, y es mentira que quien bien te quiere te hace llorar. Quien bien te quiere te trata bien y contribuye a tu felicidad, y las peleas románticas no son una prueba de amor. Vivimos en un mundo cruel y violento, por eso lo verdaderamente subversivo es lograr relacionarte con la gente desde el amor, la ternura, el cariño, y la alegría de vivir. Además, puedes separarte con amor y cariño: los finales de las parejas no tienen por qué ser traumáticos, desgarradores o terribles. Otros finales son posibles. 

- Cuidaté y usa anticonceptivos: tus compañeros sexuales o sentimentales no te van a querer más si les permites penetrarte sin condón. Es absurdo pensar que así vas a retener a un chico que te gusta: te expones inncecesariamente a embarazarte y a contraer enfermedades de transmisión sexual. Cuantas más veces te expongas, más posibilidades tienes de que te toque la lotería. Y la que sufre la enfermedad y el aborto eres tú, no ellos: no te la juegues. Cuida tu salud, cuida tu cuerpo, y no cedas a los chantajes de aquellos a los que les importa más su placer que tu salud y tu bienestar. 

- Confía en ti misma. Por supuesto que eres capaz de cualquier cosa que te propongas, pero tardamos muchos años en comprenderlo porque los mensajes machistas en los los medios nos hacen creer que las mujeres somos inferiores y por eso necesitamos al lado a un hombre valiente que nos cuide, nos ayude, nos mantenga, nos apoye y nos proteja. Confía en ti, en tus habilidades, en tus potencialidades, en todo lo que se te da bien, en tu capacidad para aprender, para mejorar, para hacer lo que vas a hacer. Hazlo con todo el amor del mundo, inténtalo con todas tus energías, y verás cómo si se puede. No esperes a tener cuarenta años para confiar en ti misma: cuanto antes, mejor.


La vida es muy corta, no pierdas tu tiempo ni tus energías

- La juventud no dura toda la vida, el tiempo pasa muy deprisa. No lo pierdas intentando que relaciones que no funcionan, funcionen. No te quedes esperando el milagro romántico al que nos acostumbran las películas: las princesas Disney, como no tienen proyecto propio, se pasan la vida esperando. La Bella Durmiente estuvo cien años esperando a su príncipe, y la otra Bella pasó años esperando a que la Bestia cambiase. Nosotras no podemos quedarnos esperando al milagro romántico: tenemos muchas experiencias que vivir, mucha gente que conocer, muchas cosas que aprender. 

- El amor romántico es importante, pero no es lo más importante. Por encima del amor romántico estás tú, tu relación contigo misma, tu relación con tus seres queridos, tus proyectos y tus sueños, y por último, el amor romántico. Con los años vas aprendiendo a distinguir lo importante de lo que no es importante: así eres más práctica y sufres menos. Por ejemplo, que a tal chico no le gustes no es importante. El cáncer de alguien a quien amas sí es importante. La soledad y el dolor de alguien a quien quieres sí es importante. No tener dinero para comer a fin de mes sí es importante. Que el banco te eche de tu casa, sí es importante. Que maten a mujeres todos los días en todos los rincones del planeta, sí es importante. 

- No te vayas con el primer tonto que aparece por la esquina. Es un desperdicio enamorarse locamente de alguien a quien no conoces de nada y luego resulta ser un patán. Elige un buen compañero o compañera, no importa si tu relación dura una noche, una semana o un año. Lo importante es que te sientas bien tratada, que te sientas libre y a gusto, que te sientas bien con la persona con la que estés. 


- No te sacrifiques " por amor." No renuncies a tus proyectos ni a tus sueños por amor, no dejes de hacer nada de lo que te gusta hacer por amor. Los novios van y vienen, el de los 18 no es el definitivo, ni el de los 24, ni el de los 30: no hay novio definitivo. Y si el novio te dura veinte años, el consejo sigue siendo el mismo: para amar no hay que renunciar a nada. Si algún chico te pide que dejes tu pasión, lo hace desde el egoísmo, el miedo, el autoritarismo, los celos, la maldad, o la dominación, no desde el amor. Aplícate esta regla a ti misma: nunca le pidas a nadie que deje de hacer lo que le apasiona por ti. El amor es libre y la gente que te quiere bien respeta y ama tu libertad. 

- No pierdas el tiempo con gente que no sabe, no quiere o no puede disfrutar del amor. Dedica tus fuerzas a lo que te gusta, a lo que te apasiona, a lo que te mueve, y aléjate de las personas que quieren hacerte daño, que quieren dominarte, que quieren apagarte, que quieren aprovecharse o abusar de ti. Las relaciones llenas de peleas, dramas y luchas de poder son una pérdida de tiempo. Quien bien te quiere, no te hace llorar. Los que más se pelean, no son los que más se desean. Y no: del amor al odio no hay un paso. Hay un abismo inmenso. 

- Los duelos cuanto más cortos, mejor. No puedes pasar años enganchada del último ex: es una forma de esclavizarte a ti misma durante mucho tiempo, es una forma de auto-boicotearte y de negarte la posibilidad de vivir otras historias y otros romances. Hay que ser práctica: si no te quieren ya, si se te acabó el amor, si se deterioró la relación, si nos estamos haciendo daño, mejor liberarnos mutuamente. Ayuda mucho pasar el duelo en compañía, rodeada de la gente que nos quiere. Recuerda que no hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.


Con respecto a los chicos: 

- No te esfuerces en ser aceptada por los chicos adolescentes, en especial los machos alfa y sus seguidores. Es una tarea inútil: ellos se consideran diferentes a nosotras y buscan construir su identidad masculina desde la negación y la oposición a la feminidad. La virilidad patriarcal se construye desde estas tres negaciones: "no soy una chica, no soy un bebé, no soy homosexual". Así que los líderes, los guapos, los alfa, no te van a ver como a una igual. No importa lo que hagas: no te van a tratar como a una compañera, así que ni imitarles, ni masculinizarte, ni hacerte deseable va a servir para que te acepten en su círculo. 

-Evita a los chicos celosos, inseguros, miedosos, machistas y posesivos: cuando un hombre quiere controlar tus movimientos, darte permiso o no dártelo para hacer algo, cuando pierdes tu derecho a la privacidad y a la intimidad, cuando te sientes vigilada, cuando tienes que dar explicaciones de lo que vas a hacer o no, no es porque te quieran mucho. Es porque no te saben querer bien y porque se sienten poderosos al dominar a una chica maravillosa. La posesividad no es una prueba de amor, sino más bien una demostración de machismo, egoísmo e inmadurez. 

- ¿Por qué solo te quieren para tener sexo? La mayor parte de los chicos han aprendido que la única manera de relacionarse con las mujeres es para utilizarlas: las chicas están para follar, para aliviar su deseo sexual, para llevar los vídeos porno a la realidad. Les encanta que te enamores de ellos, que te dejes "hacer de todo", que te sometas a su deseo y a sus necesidades. Las chicas guapas además les dan prestigio, les otorga el certificado de macho, les eleva el status y les aumenta el Ego gracias a la admiración que despierta en tus amigos por tener una chica guapa a sus pies. La mayor parte de los chicos educados en el patriarcado dividen a las mujeres en dos grupos: las buenas (mujeres sin deseo sexual propio, mujeres obedientes a su rol sumiso, mujeres que aman con devoción y cumplen los mandatos de género, mujeres comprensivas con las travesuras de los hombres), y las malas (todas las demás). Su manera de relacionarse con las mujeres está basada en esta filosofía: las mujeres son todas unas putas menos mi abuela, mi madre y mi hermana, que son unas santas. A las putas me las follo (a unas las pago y a otras no), pero jamás se me ocurre concederlas el status de novias. Las utilizo para mi placer y luego las abandono. Hasta que aparezca mi princesa (mujer buena), y con ella me caso, asiento la cabeza y fundo una familia. Esta es la razón por la cual aunque tengas sexo con ellos, no significa que quieran tener una relación contigo: los más machistas valoran más a las mujeres que no tienen sexo, y las respetan mucho más. Ellas son las elegidas para tener una relación formal, aunque generalmente ninguno quiere tener una relación formal. 

- Si sueñas con una historia de amor de película, no creas que se van a enamorar de ti por vestir sexy, por mostrarte disponible para tener sexo, por parecer una chica salvaje deseosa de tener experiencias nuevas. Para muchos de ellos, el amor es una cosa, y el sexo es otra: se enamoran de las chicas buenas, se follan a las malas. Ellos creen que las chicas dan sexo para conseguir amor, y que por el contrario, los hombres dan amor para conseguir sexoPero en realidad no tiene sentido separar una cosa de la otra, pues toda experiencia sexual puede ser amorosa, y toda experiencia amorosa puede ser erótica. Las mujeres también tenemos deseo sexual, también disfrutamos del sexo y necesitamos sexo como los hombres. La diferencia con ellos es que somos multiorgásmicas, por eso son tantos los que tienen miedo al poder de las mujeres y a la sexualidad de las mujeres. Muchas no descubrimos el potencial del placer porque construimos nuestra sexualidad en torno al placer de ellos, de lo que la industria del porno les ofrece a ello. Así es como existen muchas mujeres que no buscan su goce, sino hacer gozar al otro, y para eso se olvidan de su propio cuerpo y su propio erotismo, en el afán de agradar y complacer al otro.

- Los chicos que desobedecen al patriarcado son los más interesantes, y los únicos con los que se puede tener una relación de placer y compañerismo. Son esos chicos que no siguen al líder, que no le imitan, que no cumplen con los estereotipos de la masculinidad patriarcal. Son chicos que no compiten entre sí, no les gusta la violencia, no se someten a la dictadura del patriarcado que les dice cómo deben ser, no se han mutilado emocionalmente, no tienen que demostrar nada porque se sienten a gusto con su forma de ser. Esos son los chicos con los que puedes divertirte mucho, aprender, profundizar, explorar tu sexualidad, y construir una relación basada en el compañerismo.

- No les des tanta importancia: si quieres disfrutar de tu adolescencia y tu juventud, si quieres acabar con la desigualdad y el machismo, no los endioses ni los idolatres. No existen los príncipes azules: son chicos de carne y hueso, con multitud de defectos, y no los vas a cambiar. Con los años vas aprendiendo que en tu vida lo importante eres tú, tu bienestar, tu felicidad, tus sueños, tus proyectos, tus pasiones, tus relaciones sociales y afectivas, tu gente querida. La mejor manera de vencer al patriarcado es no vivir pendiente de ellos, y que tu autoestima no dependa de si ellos te aman o no te aman. 


No esperes a tener 40 años para liberarte

El miedo, de la vergüenza y la culpa, las tres grandes armas del patriarcado para esclavizarnos. Con el paso de los años nos vamos dando cuenta de esto y cuando alcanzamos la mediana edad somos más felices porque logramos liberarnos de todo y empezamos a pensar más en nosotras mismas y en nuestro bienestar. 

 - Tu gran culpa. Tienes derecho a ser feliz, a disfrutar, a elegir con quién quieres estar y con quien no, tienes derecho a ir y venir, a quedarte o a irte: eres libre para tomar decisiones que te beneficien a ti, y no por eso eres egoísta. Las mujeres tenemos todo el derecho del mundo a dejar las relaciones en las que no somos felices, así que no permitas que te sientas responsable de su felicidad o cuando te hacen sentir culpable por el bienestar de la persona que te exige que te quedes a su lado. La culpa es una potente arma de control social sobre las mujeres: no dejes que te hagan sentir mala persona cuando haces algo que te hace feliz, o cuando te proteges de situaciones que te hacen daño.

 - El miedo a la soledad, el miedo al abandono, el miedo al fracaso, el miedo a brillar, el miedo a que no te amen, el miedo a que te amen demasiado, el miedo a no enamorarte, el miedo a que se desenamoren de ti, el miedo al rechazo... el miedo es una arma de control social muy potente, porque sirve para crear masas desesperadas de mujeres de todas las edades, clases sociales, países y orientaciones sexuales que buscan el amor y se olvidan de quererse a sí mismas. No dejes que el miedo te paralice: la vida requiere mucha valentía y coraje, y cuando te atreves a vivirla sin obstáculos ni fantasmas, el gozo es indescriptible. 

- La vergüenza y el miedo al qué dirán: vivimos en una cultura muy hipócrita de doble moral en la que a la gente le encanta criticar, juzgar y señalar a todas las personas que no cumplen los mandatos de género. Sé desobediente y rebelaté: haz lo que te de la gana sin pensar en los demás. Generalmente los que más critican son los que más amargados están y los que más envidia tienen. También vas a recibir muchas presiones por parte de tu familia y tu entorno cercano: que cuando te echas novio, que cuando os casais, que cuando tenéis un bebé, que cuando tenéis otro bebé, que si no te apetece ir a por el niño ahora que tenéis dos niñas... la lista de exigencias es interminable, nunca acaba. Si decides no casarte, no tener hijas, no seguir la senda marcada por la sociedad, se van a poner muy pesados. Pero cada cual es libre de hacer lo que le apetezca con su vida, así que no te dejes presionar: tu vida es tuya y de nadie más. 


Rebelaté todas las veces que hagan falta: 

- El mayor acto de rebeldía contra el sistema consiste en quererte y cuidarte mucho. Ya que el patriarcado y el capitalismo nos quieren amargadas, acomplejadas, deprimidas, tristes, y en guerra contra nosotras mismas, entonces hay que querer bien a la compañera que va a estar junto a ti toda tu vida, desde la cuna a la tumba. Si te quieres podrás tener una relación muy bonita contigo misma, podrás ponerte las cosas fáciles, podrás elegir las mejores compañías, podrás hacer lo que quieras en tu vida. La persona que tiene la mayor responsabilidad sobre tu felicidad eres tú.  Cuanto más feliz seas, más felices somos todas las mujeres del planeta. 

- El segundo acto de rebeldía contra el sistema consiste en cultivar tu autonomía. Para poder construir relaciones igualitarias, es fundamental trabajar en tu independencia económica, emocional, sexual y sentimental. Aprender a estar sola, a resolver tus problemas con la ayuda de tus seres queridos, a disfrutar de tus pasiones en buenas compañías, es esencial para poder relacionarse desde la libertad, no desde la necesidad de ser amada. 

- El tercer acto de rebeldía consiste en no arrastrarte como una perra detrás de un macho alfa. En el mundo hay muchas mujeres que dependen económicamente de un hombre y tienen que obedecerle por miedo a quedarse sin recursos para ellas y sus hijas. Pero también hay muchas mujeres con autonomía económica que dependen emocionalmente de un hombre, y es gracias al patriarcado, que nos hace creer que sin ellos no somos nada. No somos medias naranjas esperando a ser completadas por otra media. Si el hombre del que te enamoras no se porta bien contigo, si te trata con indiferencia, si te chulea, si te marea, si te hace daño, si te controla, si pasa de ti, si no se implica en la relación, entonces mejor dejar la relación, y a otra cosa, mariposa. El amor sólo puede darse cuando hay igualdad, cuando existe el respeto mutuo, cuando hay reciprocidad, cuando ambas personas tienen ganas, energías y generosidad para quererse bien. 

- Puedes empezar ya mismo a llevar la teoría a la práctica: el feminismo aplicado a las relaciones románticas o de pareja consiste en quererse bien, tratarse bien, construir una relación sana y bonita desde la igualdad y la reciprocidad. Lo romántico es político: con el feminismo nos empoderamos individual y colectivamente, por eso queremos relacionarnos con los hombres desde el amor compañero o el compañerismo amoroso, evitando el sistema tradicional de sumisión-dominación que nos propone como modelo el romanticismo patriarcal. 

- El amor hay que multiplicarlo y expandirlo: nunca debe reducirse a una sola persona. Tengas o no pareja, el amor es algo que está dentro de ti, no fuera de ti. Sé generosa con tu amor, repártelo con alegría entre la gente que te quiere. 

Coral Herrera Gómez




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13 de agosto de 2017

Nena, no te enamores de mí





Nena, no te enamores de mí.
 Es la frase favorita que te sueltan después del primer polvo los machos alfa, esos chicos guapos que hacen gala de su mutilación emocional y sentimental. Se caracterizan porque se sienten muy deseables, y se enorgullecen de su soltería y de su aspecto de "chico duro". No les avergüenza su discapacidad para hacer el amor desnudos. Puede que se quiten la ropa para follar, pero no la coraza: no quieren complicarse la vida, no quieren sufrir, no quieren mostrar su vulnerabilidad y sus miedos, no quieren perder su libertad, no quieren comprometerse, ni compartirse, ni intimar, ni profundizar en una relación.

No te enamores de mí  es una frase cargada de información. Contiene indicaciones, consejos, advertencias, amenazas, y se entona con un pelín de soberbia y otro poquito de victimismo. Los pobres lo pasaron muy mal en algún momento de su vida, y en un arrebato de generosidad, te cuentan que en el año 1990 sufrieron mucho con la traición de una novia a la que amaban con toda su alma y que se fue con su mejor amigo. Desde entonces no confían en ninguna mujer, ni confían en el amor, y te explican en tono paternalista que prefieren ser sinceros para que no haya malentendidos y para que no te hagas "ilusiones"

Otros machos alfa simplemente se cierran al amor por miedo, por pereza, y la mayoría, porque son machistas. A los niños les enseñan desde pequeños que las mujeres son todas unas putas, excepto su madre y algunas mujeres más de su familia (la abuela, la hermana, la tía). Las demás mujeres son todas malas, perversas, egoístas, caprichosas, codiciosas, ambiciosas, interesadas: sólo quieren vaciarte el bolsillo y destrozar tu corazón. Por eso hay que defenderse de todas, y tratarlas como putas, que es lo que son la grandísima mayoría.

El machismo les educa para que jamás nos vean como compañeras. El amor es una guerra, y pierde el que se enamora. Nosotras somos las enemigas, y la batalla consiste en luchar para ver quién domina a quién. En todas las guerras hay perdedores y vencedores, y los mutilados emocionales siempre quieren ser los vencedores. Les aterra que los demás se rían de ellos, que cuestionen su virilidad, que les tachen de calzonazos, por eso saben que para poder llevar las riendas y los pantalones, es fundamental defender su libertad a capa y espada.

No es sólo que tengan miedo del poder de las mujeres, es que además quieren ejercer su poder de una forma absolutista y totalitaria: a las mujeres hay que domesticarlas. Y para tenerlas a sus pies, saben que hay que tratarlas mal. Si las das todo, se aburren y te abandonan. Si las pones obstáculos, si te sienten difícil de conquistar, se volverán locas de amor y se volcarán en el empeño de ser amadas. La mejor manera de someter a las mujeres es enamorándolas, tratándolas como si fueran seres inferiores o poco importantes, e intentando no enamorarte tú. 

Esto es lo que la cultura patriarcal les enseña:

Las mujeres son como el juego del frontón, cuanto más duro les das, más rápido llegan a ti.

El que se enamora, pierde.

Dos grandes consejos para domesticar mujeres sin necesidad de obligarlas.

Nena, no te enamores de mí, es la frase de aquellos que piensan que si te has acostado con ellos es porque eres como todas: una puta. Las princesas no se acuestan a la primera con un desconocido, por eso se merecen que las trates con respeto. A las demás mujeres no hay por qué respetarlas: puedes tratarlas como un objeto porque son inferiores a ti.

Hay muy pocas princesas, por eso cuesta tanto encontrar a la mujer de tu vida. Ellos no pierden la fe: algún día aparecerá en sus vidas esa chica dulce, sumisa, tranquila, obediente, devota del amor y del hombre al que ama. Una mujer dependiente, pasiva, con poca autoestima, miedosa, servil, que nació para amarle, que aguanta todo lo que le echen, que es capaz de soportarlo todo "por amor".

Mientras llega la media naranja, el macho alfa se entretiene con mandarinas: se acuesta con todas las que le apetece, pero a ninguna entrega su corazón. Así son los héroes masculinos de nuestra cultura: llaneros solitarios, guerreros, viajeros, aventureros, hombres libres con misiones importantes en cuyas historias las mujeres aparecemos como recompensa a su valentía y a su esfuerzo. Nuestro papel es siempre secundario, y nuestra función es engrandecer todavía más al héroe con nuestro amor incondicional, nuestra entrega, nuestra fascinación y nuestra necesidad de ser amadas.

Nena, no te enamores de mí, es la señal para detectar al chico que se siente poderoso, atractivo y capaz de enamorarlas a todas. No les da vergüenza parecer unos creídos: se sienten especiales, y saben que a las chicas les encanta el niño asustado que se esconde tras el tipo duro que presume de su coraza emocional. Todas las protagonistas de las películas conectan con ese niño asustado, se apiadan de él, se muestran comprensivas, se derriten de la ternura, sueñan con protegerlo y cuidarlo, sueñan con transformarlo, con curarlo, con salvarlo a base de toneladas de amor verdadero.

En la ficción, todas lo consiguen.

En la realidad, el coste de relacionarse con un mutilado emocional es altísimo para las mujeres de carne y hueso. Se han creído el cuento de que perseverando le convencerán de lo bonito que es el amor y lo especiales que son ellas. En eso se les va la energía y el tiempo mientras viven la no-relación: en demostrarle al macho alfa que ellas no son como todas, en persuadirle de que ellas si se merecen ser amadas porque en ellas está la pureza del amor verdadero. 

No te enamores de mí  es una frase que también sirve para que elijas: o lo tomas, o lo dejas. Si decides quedarte, tienes que aceptar sumisamente el tipo de no-relación que te está proponiendo. En una no-relación no hay compromiso, no hay negociaciones, no hay responsabilidad, no hay exigencias ni reproches. No importa si la no-relación dura un mes, un año o diez años: ellos están convencidos de que no quieren pareja. Aunque la tengan.

No quieren abrirse, no quieren desnudarse, no quieren gozar de los placeres del amor. Sexo si, pero sin intimidad y sin desnudarse. Sexo, mucho, pero sin emocionarse. Sexo como ellos quieren, con la frecuencia que ellos quieren, con las normas que ellos imponen: tú solo puedes aceptar, o irte. No te están engañando: son muy sinceros. No van a enamorarse, da igual lo que hagas, da igual lo que sientas: si te enamoras, es tu problema. Ellos no van a dar los pasos típicos del noviazgo, no van a conocer a tu familia ni tú a la suya, no te van a presentar a los amigos y amigas, no te van a considerar alguien importante en sus vidas. A su gente le dirán de ti: "es sólo un rollo, es la tía con la que follo, es sólo sexo, no significa nada para mí, no quiero nada con ella, no es nadie"

No te enamores de mí, nena, es la frase del chico que cree que el amor le debilita y le quita todo su poder. Es el hombre que cree que los sentimientos son cosas de mujeres, y que ama su libertad por encima de todo: su misión es defenderla de todas aquellas que pretenden seducirle para apresarle en un hogar lleno de felicidad del que ya no podrá salir nunca más. 

No te enamores de mí es una frase que provoca en las mujeres diferentes reacciones. Unas salen corriendo espantadas, otras se decepcionan, se cabrean o se mueren de la da pena. Unas se ríen en su cara a carcajada limpia y le dejan en calzones. Unas no hacen ni caso. Otras se lo toman a mal y contestan con ironía que de dónde se ha sacado que ellas van a enamorarse así como así de cualquiera.

Y luego están las que se enamoran irremediablemente: las amantes de los retos, las que se aburren en relaciones felices, las devotas de las causas imposibles y las batallas perdidas. No es sólo que estén muy necesitadas de amor, es que además la frase No te enamores de mí, nena, va directa al Ego, que se dice a si mismo: "¿como que no?, veremos quien se enamora de quién, acabarás de rodillas, bonito, pidiendo amor, ya lo verás"

No sólo se activa el Ego, que siempre quiere ser el protagonista, siempre quiere más, siempre necesita sentirse poderoso. También se activa en ellas la fantasía romántica de Hollywood que te vende el amor como la salvación: “Yo le demostraré que no soy como las demás mujeres, le haré creer en el amor, le enseñaré a amar de nuevo, en mí si podrá confiar, yo le quitaré los miedos, le envolveré en cariño y placer, le haré ver que la vida merece la pena cuando hay amor”.

Así es como las mujeres caemos en las trampas del patriarcado para que nos arrastremos detrás de los hombres. No hace falta que nos obliguen: nosotras nos arrodillamos voluntariamente ante el héroe porque nos sentimos muy agradecidas por haber sido las elegidas para follar de vez en cuando.

El masoquismo romántico se mezcla con el rol femenino de los cuidados. Basta con que nos den un poco de penilla para que nos pongamos maternales y nos creamos las salvadoras: no podemos evitar cuidar al niñito inseguro que se niega a trabajarse su masculinidad, a crecer, a evolucionar. Nos encanta ayudar porque así nos sentimos imprescindibles, o al menos, necesarias: si les ayudas a solucionar su problema, si les amas incondicionalmente, si les sacas de la misera, nunca dejarán de amarte, porque estarán eternamente agradecidos.

La trampa del patriarcado es hacernos creer que podemos ser las elegidas, y que podemos serlo todo para ellos. A ellos les gustan las mujeres libres para follar, y las sumisas para casarse. Y nosotras creemos que podremos cumplir con los dos papeles simultáneamente: ser la puta y la esposa. La amiga, la amante, la enfermera, la psicóloga, la madre, la cocinera, la compañera: soñamos con cumplir todos estos papeles y así ser las candidatas al trono del matrimonio, y al paraíso romántico en el que podrás vivir si eres coronada como la Reina de su corazón curado.

¿Merece la pena tener una relación o una no-relación con un mutilado emocional? Rotundamente, no. Nuestras energías son limitadas y nuestro tiempo de vida es muy corto: tenemos apenas unos años para vivir, para aprender, para gozar, para explorar, para crecer, para llevar a cabo nuestros sueños y nuestros proyectos.  No podemos malgastarlos en relaciones en las que no podemos ser nosotras mismas, en las que tenemos que disimular, reprimirnos, mutilarnos nosotras también. No compensa estar con alguien que sólo pone obstáculos, muros y prohibiciones. No merece la pena construir una relación en la que no vamos a ser felices.

No compensa juntarse a alguien que impone sus normas y sus muros de protección, y no te pregunta qué tipo de relación te gustaría construir.

No compensa empezar una relación basada en la guerra, el miedo, la desconfianza, la desgana, la desigualdad, el absolutismo, y el sufrimiento de una de las dos partes.

No se puede ser feliz al lado de alguien que no sabe o no quiere disfrutar del amor y de la vida.

Para poder disfrutar de la vida hay que estar abierta, hay que apasionarse, hay que ilusionarse, hay que moverse, hay que desmontarse, deconstruirse, cuestionarse, crecer y transformarse, hay que vivir, hay que atreverse, hay que desnudarse y hay que tener herramientas para poder disfrutar del aquí y del ahora. Y no se puede estar bien con alguien que nos coloca en una posición de inferioridad, que no nos cuida, que no nos da importancia, que no nos abre las puertas, que no nos trata como a compañeras.

Es demasiado doloroso y agotador estar en una relación tan limitada, porque hay que estar constantemente trabajándose la autoestima para no sentirse poca cosa al lado de alguien que nos trata como si fuéramos poca cosa.

Cuando un chico te prohíbe enamorarte de él, es el mejor momento para rebelarse y poner el feminismo en práctica. Si queremos acabar con el patriarcado, tenemos que dejar de aceptar las migajas que nos ofrecen y huir de las relaciones desiguales en las que hemos de aceptar las condiciones que impone el otro.

Para aplicar el feminismo al terreno de las relaciones sexuales, afectivas y sentimentales, hay que relacionarse horizontalmente, sin jerarquías, sin seguir el esquema clásico del amo y el esclavo. Empoderarse individual y colectivamente ante el amor supone romper con la necesidad de ser amada y con el miedo a la soledad, porque la necesidad y el miedo nos hacen dependientes de los hombres, y nos sitúan siempre en una posición de sumisión. 

Si queremos acabar con el machismo y la violencia, tenemos que evitar perder el tiempo y las energías en relaciones que no van a ninguna parte. Es absurdo intentar eliminar los sentimientos de una relación humana es imposible. No sirve de nada: cualquier relación que dure un tiempo nos hace sentir emociones, sean placenteras o dolorosas, o las dos cosas. No podemos dejar de sentir, a no ser que tengamos graves carencias, trastornos mentales y emocionales, enfermedades o traumas terribles que nos mantengan las emociones congeladas.

Y como nosotras lo que queremos es disfrutar y dejar de sufrir, entonces no podemos conformarnos con lo poco que nos ofrecen los mutilados emocionales. Podemos y debemos aspirar a más: el amor es para gozar, para crecer, para florecer, y si no nos dejan bailar, no es nuestra relación. 

Para romper con la cultura del romanticismo patriarcal, tenemos que dejar de esperar el milagro romántico,  y el mito de que el amor todo lo puede: cuando una persona no te considera apta para enamorarse de ti, entonces lo mejor es no entrar en la relación y seguir tu camino. Si te cuidas a ti misma y te quieres bien, entonces no te quedas al lado de una persona que no quiere quererte.

El mutilado es un ser miedoso y tacaño, y enamorarse requiere mucha generosidad, mucha valentía, muchas ganas de disfrutar y mucha alegría de vivir. Por eso no compensa juntarse a gente con tantos problemas para disfrutar del amor y el compañerismo, y rodearse de las mejores compañías: gente linda, generosa y alegre que tenga ganas de disfrutar del amor y de la vida.


Coral Herrera Gómez




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