29 de mayo de 2008

MI PRIMERA PONENCIA


"Os invitamos a participar en un espacio de discusión que queremos inter y transdisciplinario y en el que deseamos aprender, compartir y disfrutar. El compromiso intelectual con los problemas de la comunicación, las representaciones sociales, las prácticas semióticas y la praxis política de nuestros días puede traducirse también en un compromiso entre personas que nos ocupamos en estos asuntos, para tratar de que nuestro pensamiento sea más activo y más colectivo.
En esta nueva edición del seminario queremos aproximarnos de forma conjunta, o al menos no disjunta, a la experiencia estética y al discurso y la praxis política, pues pensamos que esa no disyunción es una de las condiciones que hoy han de darse para poder pensar críticamente nuestro presente, es decir para tratar de hacerlo inteligible y de dotarnos de instrumentos intelectuales para resistirnos a él.
De todo esto, y de sus contrariedades, os invitamos a hablar".

Este es el cartel anunciando la ponencia que dí ayer en la Universidad Complutense, en la Facultad de Comunicación Audiovisual. Impresiona ver mi nombre en la nota circular del Seminario del Grupo de Investigación Sociosemiótica de la Comunicación Intercultural, porque es la primera vez que hago una ponencia.

Conozco a Gonzalo, Cristina, María José, Wences y Vanesa desde hace dos años, pero sus obras me han acompañado desde que empecé a estudiar comunicación y semiótica, y especialmente durante todo el doctorado. Asistir a estos encuentros me ha estimulado mucho porque son gente muy cañera, porque tienen un afán transdisciplinar de conocimiento, porque saben mogollón y han leído miles de libros (aunque siguen teniendo una lista larga de libros "indispensables" que aún no han leído). Gracias a esta puesta en común de ideas y conocimiento me he sentido menos sola, porque he podido aprender mucho, expresarme de vez en cuando, y comprobar como las conversaciones iban y venían y nos llevaban a autores, conceptos, épocas e ideologías dispares.

Es una delicia escuchar a gente así porque es una forma de ver el cerebro, de notar cómo trabaja, el modo en que enlazamos las ideas y los pensamientos, el modo en el que nos expresamos, el modo en que los otros traducen e interpretan los mensajes que transmitimos. Me encanta la discusión y la argumentación de las posiciones que se sostienen, y sobre todo me encanta cuando se derrumban esas posiciones y se admite también lo contrario, y se multiplican los matices y la complejidad del fenómeno del que estamos hablando.

Para mí es importante ver en vivo a l@s autor@s con los que convivo a diario porque me parece gente cuyo oficio posee muchas similitudes con la de los Magos: veo que la escritura es un proceso mágico, que pensar, leer, poner en común ideas, cuestionarlas, enseñar y transmitir al resto de las generaciones cúmulos de conocimiento, y provocar en la gente nuevas preguntas... es un oficio que trabaja con la mente y en la interacción de las mentes, ¡¡yo de mayo quiero ser como ell@s!!.

En fin, yo iba tan tranquila pero he de admitir que al final me puse nerviosa porque eran tantas las ideas que me venían a la vez que no sabía por donde seguir. Tampoco he tenido mucho tiempo de preparármelo porque ha sido muy precipitado, pero estoy feliz de haber recogido las sugerencias, preguntas y críticas constructivas que me hicieron, y todo el cariño que me transmitieron con mi etapa final de la tesis. Hablamos mucho de las tesis así que me sentí como pez en el agua, dandome cuenta de que en el fondo todos los que estamos en ello tenemos los mismos miedos, las mismas angustias, los mismos problemas, cada uno con sus historias, pero ahí sufriendo. Resulta, por ejemplo, que a mucha gente le pasa que no puede/quiere dejar de leer porque siempre piensa una que debería leer más, y que a mucha gente le pasa también que a veces la propia tesis parece algo descomunal e inabarcable, o la tercera parte de la Historia Interminable.

El caso es que me gustó ver que el tema, la estructura, el planteamiento de mi tesis les gustó, y eso me hizo respirar de alivio y me ha dado más fuerza para terminar. Seguimos después tomando cañas y venga a hablar de amor sin parar, la verdad es que nos echamos unas risas y me sentí muy arropada, y me animé mucho para seguir escribiendo. Me queda un tercio de la tesis y me siento feliz porque se acerca el final de una etapa que ha sido maravillosa y que siempre recordaré con muchísimo cariño. Pero que tengo ganas ya de que termine porque ¡¡no tengo un puto duro!!. Y por mil razones más...

14 de mayo de 2008

GLOSARIO DE CONCEPTOS DE GÉNERO




 IDENTIDAD SEXUAL, IDENTIDAD DE GÉNERO


La diferencia entre sexo y género es que el primero apunta a los rasgos fisiológicos y biológicos de ser macho o hembra, y el segundo a la construcción social de las diferencias sexuales (lo femenino y lo masculino). El sexo se hereda y el género se adquiere a través del aprendizaje cultural.

Identidad sexual: es la identidad basada en condicionamientos biológicos, la primera que se le otorga a un bebé según sus genitales y características físiológicas. Este concepto viene del área de la Medicina, que lo ha utilizado para, a través del análisis genético, gonádico, corporal y psíquico, clasificar a los seres humanos en dos grupos diferenciados. La dificultad aparece cuando se trata de categorizar a las personas que nacen siendo hermafroditas o intersexuales, pues presentan una fuerte ambigüedad sexual o comparten características de ambos sexos.


Identidad de género: es una construcción social y cultural asociada a estereotipos y roles de género. En nuestras sociedades occidentales, basadas en el pensamiento binario (día/noche, bueno/malo, positivo/negativo), hemos tratado de categorizar a la Humanidad en dos grandes grupos: masculinos y femeninos, en principio opuestos y diferenciados en el carácter, en el comportamiento, el aspecto físico, actitudes ante la vida, metas y formas de sentir. Sin embargo, es un concepto artificial porque entre los hombres muy varoniles y las mujeres muy femeninas hay una amplia gama de identidades diversas mucho más rica que los dos rígidos arquetipos en los que se basa la identidad de género patriarcal, que es la que establece como debe ser un hombre, y como debe de ser una mujer.

La crianza, la educación y la socialización nos enseñan cómo vestir, como movernos por el espacio, como hablar, como organizar nuestra vida según seamos una cosa u otra. Los modelos de feminidad y masculinidad de los productos culturales están idealizados en el imaginario colectivo, de modo que la gente para sentirse aceptada en la comunidad, se ajusta como puede a la tiranía binaria de la identidad de género. La razón es que este pensamiento binario distingue entre lo que es natural y artificial, y establece la norma, lo que es normal. Por lo tanto, todo aquel que no se somete a las definiciones, y se desvía de la norma es considerado raro, extraño, anormal. Los queer han adoptado estos insultos de la sociedad patriarcal, que ha marginado y condenado a la gente diferente, para reivindicar la diferencia y la diversidad en cuestión de identidades y sexualidad. 


El sexismo es un desprecio a las mujeres basado en la creencia de que un sexo es por naturaleza superior al otro; a las mujeres se las ve como seres inferiores; la minusvaloración no siempre ha ido acompañada de aversión, ni las mujeres han sido siempre representadas como fuente de peligros; no obstante, cuando se salen del orden, sí se las considera seres amenazadores que hacen peligrar la estabilidad de la sociedad, y para conjurar el temor que provocan se las denigra y vitupera (recordemos lo paradójico del temor al inferior).

El machismo es una de las dimensiones del sexismo. Es la exaltación ideológica, afectiva, intelectual, erótica, jurídica de los hombres y lo masculino.

La misoginia puede definirse como un rencor u hostilidad hacia las mujeres que a veces alcanza manifestaciones violentas.

Ya en el terreno de lo patológico, la ginecofobia es el odio hacia las mujeres, inspirado en la creencia de que éstas son seres peligrosos y malignos, a los que se teme, y se les desea el mal, porque se les considera dotados de un poder superior, que se percibe como una amenaza.

La ginefobia o ginecofobia (del Gr. gyné = mujer + phóbos = miedo) es un trastorno nervioso caracterizado por un temor mórbido o una aversión patológica a las mujeres. Se trata de un fenómeno fóbico obsesivo que afecta casi exclusivamente al hombre y por lo general tiene relación con alguna experiencia desagradable sufrida en la infancia en la que intervino alguna mujer.
El tratamiento consiste en psicoterapia para descubrir el conflicto emocional causal y a continuación terapia de conducta, específicamente desensibilización sistémica y reducción de la ansiedad.


El antifeminismo es la oposición a la emancipación de las mujeres. Se diferencia de la misoginia en que intenta razonar sus argumentos y es menos visceral. () El antifeminismo está frecuentemente basado en la misoginia, pero el feminismo no se sustenta en el odio a los hombres. () Los adversarios de la emancipación de las mujeres deforman el significado del término “feminismo” en el que centran todos sus temores y fantasmas, y le dedican sus sarcasmos. El antifeminismo se sustenta en una serie de miedos entremezclados: miedo a la pérdida del poder y a una potencia femenina amenazadora que habrá de reprimir; miedo a que con las mujeres llegue una invasión de lo irracional, de las emociones incontroladas; miedo a la desvalorización que la presencia de las mujeres introduciría en las actividades profesionales; miedo a una desvirilización inducida por la obligación de colaborar en el ámbito de lo doméstico; miedo también a la emancipación sexual de las mujeres, convertidas en dueñas y señoras de la procreación. Su inmenso poder sobre la vida ha inquietado siempre a los hombres. Si las mujeres dejan de ser mujeres, ¿cómo podrán los varones seguir siendo hombres?. Estos temores, personales o colectivos, reales o imaginarios, motivan que se levanten sólidas barreras contra el feminismo. 

El odio a los hombres que los antifeministas cree descubrir entre las feministas no resiste el más mínimo análisis. La misandria sería contradictoria con la reivindicación de una ética de la no-violencia que es la que preconizan las feministas, frente a la violencia tradicional en el mundo patriarcal.

Definiciones extraídas de Alborch, Carmen: "Malas", Santillana Ediciones generales, Madrid, 2002.

El androcentrismo viene a ser un segmento integrante del etnocentrismo, es decir, la actitud que consiste en identificar el punto de vista de los varones con el de la sociedad en su conjunto.

Género: Concepto que hace referencia a las diferencias sociales (por oposición a las biológicas) entre hombres y mujeres que han sido aprendidas, cambian con el tiempo y presentan grandes variaciones tanto entre diversas culturas como dentro de una misma cultura.

Igualdad entre los sexos: Situación en que todos los seres humanos son libres de desarrollar sus capacidades personales y de tomar decisiones, sin las limitaciones impuestas por los roles tradicionales, y en la que se tienen en cuenta, valoran y potencian por igual las distintas conductas, aspiraciones y necesidades de hombres y mujeres.

Contrato basado en las diferencias de género: Conjunto de pautas implícitas y explícitas que rigen las relaciones entre hombres y mujeres, según las cuales se atribuyen a unos y otras distintos trabajos y valor, responsabilidades y obligaciones. Esta situación se articula en tres niveles: la superestructura cultural (normas y valores de la sociedad), las instituciones (sistemas de protección de la familia, educativo y de empleo, etc.) y los procesos de socialización (sobre todo en el seno de la familia).

Discriminación directa: Situación en la que se trata a una persona menos favorablemente en razón de su sexo.

Discriminación indirecta: Situación en la que una ley, un reglamento, una política o una práctica, aparentemente neutrales, tienen un impacto desproporcionadamente adverso sobre los miembros de uno u otro sexo, a menos que la diferencia de trato pueda justificarse por factores objetivos (Directiva 76/207/CEE del Consejo, de 9 de febrero de 1976, DO L 39 de 14.2.1976).

Discriminación/Acción Positiva: medidas dirigidas a un grupo determinado, con las que se pretende suprimir y prevenir una discriminación o compensar las desventajas resultantes de actitudes, comportamientos y estructuras existentes (denominadas a veces "discriminación positiva").

Economía sumergida/Trabajo sumergido: Actividades económicas no remuneradas realizadas para beneficio directo del hogar propio, de parientes o de amigos, con carácter de reciprocidad, incluido el trabajo doméstico diario y una gran variedad de actividades de autoaprovisionamiento. Actividad profesional, única o secundaria, remunerada y no ocasional, pero no (o raramente) sometida a obligaciones estatutarias, reglamentarias o contractuales, con exclusión de las actividades sumergidas propias de la economía delictiva.

Permiso parental: Derecho individual -y, en principio, no transferible- de todos los trabajadores, hombres y mujeres, a ausentarse del trabajo por motivo de nacimiento o adopción de un hijo (Directiva 96/34/CE del Consejo, de 3 de junio de 1996, DO L 145 de 19.6.1996).
 
Techo de cristal: Barrera invisible resultante de un complejo entramado de estructuras en organizaciones dominadas por varones, que impide que las mujeres accedan a puestos importantes.

Definiciones extraídas de: 100 palabras para la igualdad. Glosario de términos relativos a la igualdad entre hombres y mujeres, Comisión Europea, Dirección General de Empleo, Relaciones Laborales y Asuntos Sociales, 1998.


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